Economía y Educación: mi papá escucha Drum and Bass
Han pasado unos cuantos años. Roni Size, uno de los estandartes de dicho género musical electrónico, debe tener unos cuarenta años algo pasados. Muchos de los que bailaban aquel ritmo vertiginoso y repetitivo hacia finales de la década de los noventa; quienes soltaron, vendieron, regalaron o despreciaron sus guitarras eléctricas y sus errantes versiones e imitaciones del sonido de Seattle, para dar paso a una maquinita Roland 303, un par de platos y un mezclador, son actualmente padres de familia.
El desenlace reproductivo protagonizado por los descendientes de estas agrupaciones familiares es abominablemente incierto. Primero se baila, luego se pincha y finalmente se educa. Un niño o niña cuyo padre o madre redondea el ingreso mensual del hogar pinchando discos de Drum and Bass en salones oscuros repletos de jóvenes frenéticos, puede crecer bajo los desdeñables efectos de una suerte de epilepsia intelectual, desde la cual se pueden desprender innumerables motivos para una crisis de la procreación: la Generación Parkingson.
Con este escenario neurodegenerativamente espantoso esperando por nuestras futuras fecundaciones, es tarea de padres y representantes supervivientes a fiestas Rave y pastillas de fin de semana, reproducirse responsablemente y bajo estricta supervisión pediátrica.
A la luz de esta precaución, es preciso evitar temas sensibles al desarrollo neuronal de las luces infantiles del futuro cercano.
Lo mismo puede ocurrir con otro popular tipo de padres “alternativos”, los llamados Okupas, parejas que viven en una situación marginal e inestable, producto de un fuerte fanatismo anarco-habitacional que se traduce en asociativas y artísticas invasiones a propiedades ajenas.
Un movimiento deforme e inconclusamente aislado, bastante lejano al barraquismo pre-olímpico de Barcelona y muchísimo más lejano a los movimientos de reivindicación campesina y de reformas agrarias.
Los gestores del mañana han de crecer rodeados de desaseo, harapos y con una influencia valorativa socialmente disfuncional: ¿Necesitamos malabaristas para construir el futuro de los jardines de infancia? Mi papá es DJ de Drum and Bass. ¿ Y el tuyo?
Mi papá es Okupa.

3 comentarios:
Que miedito dá lo que planteas... pero no es para tanto. Muy divertido anyway
a mi me ladillan los cirqueros y si son papas deben ser de un fastidioso...
Jejeje,está fino, y yo he pensado en eso. Pienso en eso, es decir, pienso que... mis papás son muy papases, y que me gusta que así lo sean.
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