La importancia de llamarse Sergio.
Romeo tiene mas de seis años de graduado de Arquitecto, y mas de tres viviendo en Italia, la tierra de sus padres. Antes de su partida, pasábamos largos ratos en su edificio, haciendo música, jugando Scrabble, proyectando diapositivas, o simplemente conversando temas multidisciplinarios (Filosofía, Arquitectura, Música, Arte, entre otras)
De sus pocos amigos, casi todos los teníamos en común, salvo uno al que a veces nombraba para citar alguna de sus frases o simplemente para contar alguna anécdota. Se trataba de Sergio, su ex - compañero de clases de la facultad.
Luís aún es estudiante de Arquitectura, ya hace varios años debería estar graduado, al igual que Sergio, su inseparable compañero de fiesteo. Ambos comparten las mejores historias que he escuchado en los ventilados pasillos de su facultad, sin embargo, Sergio las adereza con sus hazañas de niño consentido: “Mi mamá sabe como es todo”, con esta frase, confunde el conformismo alcahueto de su madre con amor incondicional. “Metí los pedazos en la cartera de mi mamá, los pacos ni pendiente, y me fui a dormir la borrachera” Otro cuento mas.
Alejandra es Arquitecto hace no mucho tiempo, su buen promedio y su talento la han convertido en la mano derecha de su jefe, el director de una reconocida firma de arquitectura. Cuando tenía tiempo y voluntad para el ocio estudiantil, compartía con Sergio y con Luís alguna que otra conversación con mediana sustancia, algún cuento divertido que enriqueciera superficialmente su brillante intelecto.
En cuanto a mi, siempre quise estudiar arquitectura, los planos pasaron a ser de mi pasión de niño a mi frustración de adulto, siempre pensé que mi torpeza manual era la responsable de mi alejamiento de las maquetas, el pegamento y los materiales. Pero en los últimos años descubrí la verdadera razón: No soy amigo de ningún Sergio.
