Hugo Cipriano Chávez Castro: La historia estacionaria.
Justo después de extinguir a tiros otra revolución, un diminuto y cabezudo caudillo andino tomó las riendas de la ¨ Hacienda Venezuela ¨. Continuaba el modelo del si o no político: Me quieres o no me quieres, bochincheas conmigo o mueres encerrado.
Se iniciaba el siglo XX, cuando el bochinche se institucionalizaba y la farra se erguía como la bandera de la gestión. Cipriano el cabezón, al tiempo que arrebataba la concesión a empresas extranjeras, desafiaba a las grandes potencias acreedoras con una magistral y efectiva torpeza diplomática, las cosas pudieron haber sido peores. El bombardeo de la alianza a las costas venezolanas dejó con hambre provisional a los pescadores y aceleró el pago de la deuda en los términos acordados.
Una vez superado el bloqueo, y a la sombra de una Doctrina Monroe que no se sabía si era principio de Derecho Internacional o política hemisférica, nuestro enano hacendado se consolidaba como jefe supremo y megalómano desafiante. Su voz era la letra de ¨ El Constitucional ¨, impreso de la época y paladín de la objetividad oficial.
Luego de poco más de un siglo, ha llegado otro caudillo menos cabezón y más amulatado para adueñarse, eso si, legítimamente, de la misma hacienda, esta vez con el beneficio productivo petrolero y el poder mediático de la modernidad.
Provocador y diplomáticamente testarudo, enarbola la bandera de la justicia social y de la lucha contra el imperio. La patriotería de pueblo y de plaza pública citadina sólo desgasta simbólicamente sus cuerdas vocales. No seremos mas los lacayos del norte, seremos lacayos de nuestro comandante. ¿Acaso no es lo mismo ser lacayo de quien sea?
Existen varias versiones modernas de aquel diario ¨ El Constitucional ¨ de principios de mil novecientos, así como apabullantes direcciones electrónicas producto de las bondades de la modernidad y de los subsidios oficiales.
La linealidad histórica, como sucesión de hechos y situaciones cambiantes de fondo, se desvanece ante ambos fenómenos políticos: La Historia de Venezuela es solo cuestión de tiempo, no de cambios. El si o no político persiste. En el norte seguirán diciendo que hay otro fanfarrón pegando gritos allá abajo. Ya se verá dentro de cien años más, quién es el dueño de turno de la hacienda con nombre de país. Quizás sea un tipo alto y catire llamado Cipriano Rafael Castro Frías. Tendrás que seguir perdonándolos Sebastián Francisco, por que seguirán sin saber lo que hacen.
